miércoles, 28 de marzo de 2012

Los últimos rayos del sol de cualquier lugar


Por: Elia Isabel Rojas Núñez
Más de una vez me siento expulsado y con ganas
de volver al exilio que me expulsa
y entonces me parece que ya no pertenezco
a ningún sitio, a nadie.
¿Será en indicio de que nunca más
podré no ser un exiliado?
¿Qué aquí o allá o en cualquier parte
siempre habrá alguien que vigile y piense,
éste a qué viene?
Y vengo sin embargo tal vez a compartir cansancio y vértigo
desamparo y querencia
también a recibir mi cuota de rencores
mi reflexiva comisión de amor
en verdad a qué vengo
no lo sé con certeza
pero vengo.

 Mario Benedetti

Imagina la escena: una chica de tez morena, cabello chino de color negro a la nuca, ojos café oscuro medianos y hundidos, con un lunar en la frente del lado izquierdo; sentada a media noche a la mitad de su cama junto al aire producido por un ventilador, escribiendo este ensayo. –Ahora piensa, mismo momento mismos minutos– él tan sólo tenía 18 años -¿aspiraciones?- no tenía más que su pueblo el lugar más bello del mundo –como lo llamaba–, donde el clima era caluroso. Sin embargo, ahora yacía tirado boca abajo tras un arbusto a la luz de la luna, fatigado después de cinco interminables horas bajo el incandescente sol del desierto; sin más deseos que el de ser libre del otro lado, -sí cruzar la frontera construida a base de prejuicios y un dejo de xenofobia.
            Según Bastidas Sabino haciendo referencia al libro de relatos del escritor Carlos Fuentes menciona, “la frontera entre México y Estados Unidos: grande, 3,152kilómetros en su mayoría marcados por el cauce de un río que al norte es conocido como río Grande y al sur como Río Bravo. Ahí empiezan las desavenencias y los desencuentros”, en una frontera bastante extensa, la cual no sólo divide físicamente sino ideológica también. 
Ella escribía para cumplir con su tarea y le gusta (la sociedad dicta: tener una carrera, para vivir cómodamente), también poseía la oportunidad y los medios, pero él –había dejado de soñar desde hacía ya varios años- llegó tan sólo a la primaria, donde no te enseñan más allá de las tablas, sumas, restas, leer o escribir; donde las grandes enseñanzas de la vida no se hacen presentes. Ahora sólo le queda cruzar el inmenso río junto con personas similares a él; con un costal de recuerdos diferentes, una mochila invisible en la que sólo cabe la memoria particular de cada uno de ellos y la pena por dejar ir sus sueños como el agua de aquél rio.
            Pena, vergüenza, orgullo, ella diría falta de identidad. No basta con que él sea fuerte y osado, le faltan sus raíces, el orgullo por su patria, esa patria que en pleno siglo XXl no provoca emoción alguna. Por eso se fue, en busca de mejores oportunidades –frase trillada en la actualidad– pero, ¿por qué no crear las oportunidades?; olvidarnos del conformismo, de los estereotipos instituidos del otro lado, aquellos que dictan y describen al mexicano como el típico charro de la edad de oro, -eso sí, gordito y no tan guapo-.
            Ella sentía los ojos más pesados a cualquier noche, él sólo necesitaba un poco de agua, ella se detenía a pensar la mejor idea para plasmarla en su ensayo, él mantenía la respiración en medio de la fría noche para evitar ser descubiertos.
Sentir vergüenza de ser quienes son o de no ser lo deseado; pena por lo mencionado en el cuento la frontera de cristal: “dicen que los negros si fueron a la guerra. Pero los mexicanos nunca. No eran ciudadanos. Eran cobardes, eran mosquitos que le chupan la sangre a los USA y se regresan corriendo a mantener a sus indolentes paisanos”. Basta de regodearte en la holgazanería, alto al conformismo. Es momento de actuar y olvidarte de las utopías, convierte la palabra escrita en algo palpable y trascendente.
            Ahora la chica con sus primeras líneas en el papel, recuerda un viejo cuento y decide el tema de su ensayo; él no olvida una frase del cuento la pena y se identifica con ella (sin ambigüedad, cada quien ve lo que quiere) “Todas las noches, Juan Zamora tiene exactamente el mismo sueño. A veces, quisiera soñar algo distinto”.
Ramón Gómez de La Serna mencionael otro lado del río siempre estará triste de no estar de este lado. Esa pena es de lo más insubsanable del mundo y no se arregla ni con un puente”. Para evitar dicho sentimiento asegúrate de tener la certeza por la cual estas en este mundo; de conocer a ciencia cierta la columna vertebral de tu vida y conseguir ser alguien honesto, evitar rencores y envidias, erradicar las fronteras.
Al transcurrir los minutos más lentos de su vida recordó su gusto por la poesía, pensó en el tiempo y la práctica, en su satisfacción al grado de no poder dejar los poemas; las palabras se acomodaban solas en su cabeza  y luego, únicamente tenía que escribirlas y contarlas al aire, o a quien quisiera escucharle, o a nadie. Pero, ¿por qué nadie le había explicado cuánta gente estaría allí para escucharlo? ¿Por qué nadie le dijo que no importaban las cosas materiales, que ello no significaba la victoria? ¿Por qué nunca lo convencieron de su habilidad para entender que él también podía ganar?
            El México de la actualidad está en constante cambio; algunos con fines de mejorar, pero otros sin la mínima intención. Los problemas existentes son como ese cáncer que consume poco a poco. Enferma al individuo, lo deprime, lo destruye. La raza humana debería sentir pena por ella misma, pues es la responsable de las desavenencias de su irresponsabilidad. Por eso el sentir pena está de más.
Ojalá su maestro suplente estuviera allí, él lo conocía y seguramente le aplaudiría. Su turno. Mario Sánchez (tan solo Sánchez) con su poema “La Esperanza”. Tres pasos al frente respecto a los demás, sus zapatos no sonaban bien, sonaban a zapatos rotos, el auditorio era tan grande, como poner cien veces su casa allí dentro –¡o más!- cerrar y abrir los lentamente, llenar los pulmones de aire…y nada. El silencio más largo del mundo y las lágrimas de un Mario solo como nunca antes. El final de su espíritu y su vida en la escuela, tal vez el final de muchas más cosas.
 A veces el sentir pena es normal, pero cuando te avergüenzas de ti mismo, el problema es grave y creo que México y la apatía de los suyos provoca el rezago de unos y el hartazgo de otros; por eso se considera importante lo escrito en el texto Romper la frontera de cristal de Bastidas Colinas:
[…] México necesita trabajar muy pronto en Estados Unidos para tratar de construir una visión distinta, […] convencer a todos de ambos lados de la frontera, que la seguridad, la verdadera seguridad, la de largo plazo no la dan los muros, sino las escuelas. Es necesario, es urgente, romper la frontera de cristal
Dejó de recordar, lo único deseado era salir de ese terrible lugar, despertar de la pesadilla, se reprochaba su propia lastima y el haber sucumbido a ese silencio de aquel salón. De caer ante la pena. Ahora ambos tenían el corazón lleno de sueños y sabían que “todas las épocas eran difíciles, pero ésta más que ninguna. Porque ahora seguía habiendo necesidad. Pero también había odio”.  Ella no podía dejar de escribir y él hubiera deseado hacer lo mismo, sin embargo ahora lo único que deseaba era un vaso con agua fría, agua que le refrescara inclusive el alma.
Llegó el momento de no sentir pena, de brincar los obstáculos, olvidar las quejas; es hora de aprender a vivir, a disfrutar, de hacer las cosas bien. La solución está en la única raza –la humana–. Basta de lo mismo de siempre:
Al norte del río grande, al sur del río bravo, plumas emblemáticas de cada hazaña, cada batalla, cada nombre, cada memoria, cada derrota, cada triunfo, cada color al norte del río grande, al sur del río bravo que vuelen las palabras pobre México, pobre Estados Unidos, tan lejos de Dios, tan cerca el uno del otro.

Por fin, terminó su ensayo y escribió lo siguiente: ella se durmió en un sueño muy profundo, de aquellos que al despertar lo único que piensas es en que si te hubieras muerto esa noche ni cuenta te hubieras dado, esos dónde el alma permanece en su lugar. Él ya no sintió pena, la esperanza por su mundo mejor se desvanecía como el rocío de la mañana, ya no sintió nada.
El frio le carcomió hasta los huesos, el hambre deshizo sus intestinos y el sol – el cual no brillaba más– a la mañana siguiente los primeros rayos cubrieron su cuerpo… ya sin vida. 

La otra cara de la luna


Aprendí pronto que al emigrar  se pierden las muletas
 que han servido de sostén hasta entonces,
hay que comenzar desde cero,
 porque el pasado se borra de un plumazo
 y a nadie le importa de dónde uno viene
 o qué ha hecho antes.

Isabel Allende
Y despertó con la vaga idea de lograr algunos cambios en su vida, primero pensó – no debe ser fácil –  después… la soledad. El calor incesante del desierto, el terrible miedo que cala hasta los huesos, el agua fría y silenciosa donde lo único ruidoso es el reflejo de la luna llena, no sabe porque él. No lo sabrá. Cruzó y lo dejo pasar – debió llamarlo suerte de principiante o la peor noche de su vida –.
Desde comienzos del siglo pasado la migración mexicana hacia el país vecino se caracteriza por constituir un fenómeno complejo, con profundas raíces históricas en los dos lados de la frontera. Aspectos tanto geográficos, económicos y sociales; los procesos de integración económica, los crecientes intercambios comerciales entre ambos países, alientan este hecho imparable, migración.
            Según Esteban Krotz (2004:3-6), la cultura es un elemento que distingue a la especie humana de todas las demás especies, es algo que un ser humano puede o no tener, la cultura humana es un mosaico, no existen culturas puras, la cultura está en todos lados.
La migración es un fenómeno demográfico registrado en todos los periodos históricos, en formas y grados diferentes. Es definida como “el cambio de residencia habitual mediante un desplazamiento de una unidad geográfica a otra (país, entidad federativa, municipio o delegación)” La migración internacional está asociada a las profundas asimetrías económicas entre países, particularmente gravadas por situaciones de crisis económicas en países de menor desarrollo.
Múltiples factores alientan y mantienen la migración de mexicanos a Estados Unidos para trabajar temporalmente o para establecerse en ese país. Entre los factores que intervienen en el complejo proceso migratorio, Gómez, Partida y Tuirán destacan los siguientes:
ü  “Insuficiente dinámica de la economía nacional para absorber el excedente de fuerza de trabajo.
ü  Demanda de mano de obra mexicana en los sectores agrícola, industrial y de servicios de la Unión Americana.
ü  Considerable diferencial salarial entre ambas economías.
ü  La tradición migratoria hacia el vecino país del norte.
ü  Operación de complejas redes sociales y familiares que vinculan los lugares de origen y destino, las cuales facilitan la experiencia migratoria de los mexicanos en Estados Unidos.”
Si en el país de origen las dificultades económicas aumentan la pobreza y la marginación, las corrientes migratorias se orientarán a los países en donde existan mayores oportunidades de empleos e ingresos. Incluso existiendo crecimiento económico, la insuficiente generación de empleos relativamente bien remunerados motiva la migración de personas en búsqueda de mejores condiciones de vida.
            Pero qué ocurre cuando hay un encuentro de diferentes culturas, cómo lidiar con semejante reto y quiénes son las personas más vulnerables a eso.
            En la actualidad las grandes masas nos quieren pintar el mundo perfecto, el famoso gobierno intenta crear un aspecto tranquilizador, “pues aquí no pasa nada”. Sin embargo la realidad es otra, la gente tiene miedo, procura no salir, los negocios van quebrando, las personas no encuentran trabajo… los jefes de familia buscan el sueño americano. El México donde los niños salían a correr ya no existe más, ese México donde circulaban los billetes de diez pesos y sus colores eran otros.
            La cultura a simple vista se va transformando, a consecuencia de infinidad de situaciones, la globalización, cambio de valores, el vivir el día día y sin la certeza de que al final tengas algo para comer o sólo terminar con vida. También el desempleo es uno de los factores influyentes en la transformación de la cultura.
La realidad socio-económica es de las causas principales motivantes para la consolidación de la migración; como un fenómeno inevitable en nuestros países, es necesario ir buscando una serie de mecanismos y estrategias para que nuestros pueblos en especial las culturas indígenas no pierdan sus rasgos culturales o al menos los mantengan con orgullo en los lugares donde ellos se encuentran; de la misma forma evitar que los golpes de abandono de sus pueblos y de sus comunidades no tengan consecuencias, las cuales después tengamos que lamentar.
“Cada grupo social se configura como un sistema sociocultural” pero la situación te orilla a salir de dicho sistema e integrarte en otro y es dónde:

Las culturas se convierten en civilización cuando los que pertenecen a ese conjunto tienen los mismos intereses y creencias y para comunicarse necesitan traducir de una cultura a otra. Después de luchar por sobrevivir y por el bienestar de las civilizaciones, la cultura a través del cultivo de la tierra, del cultivo de lo social y del culto a lo sagrado crea la ciudad = civilitas, sociabilidad, urbanidad transformándola en la civilización.

            El individuo al estar fuera de su entorno social, debe aplicar la ley de Darwin, “la sobrevivencia del más fuerte”, intentar sobrevivir en un mundo ajeno, donde la bandera tiene diferentes colores, donde su lengua nadie la entiende o fingen no entenderla, donde la discriminación está presente.
Pero a pesar de eso siempre existirá el sentimiento de identidad, el cual se refuerza con las relaciones del mundo exterior y su conservación se basa en cuatro elementos fundamentales: la imposición de leyes, normas y pautas de comportamiento.
La gran diferencia salarial entre los dos países constituye una poderosa fuerza de atracción para los jóvenes y los trabajadores mexicanos, las complejas redes sociales y familiares creadas entre los migrantes mexicanos en Estados Unidos y las comunidades de origen facilitan los desplazamientos migratorios. Estimaciones del Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos señalan que en el 2000 había 4.8 millones de indocumentados mexicanos, las de Conapo registran 3.5 millones.
             La característica fundamental de la vida es la libertad, bien lo dijo Darwin…pero en la actualidad definir libertad es una de las palabras más difíciles, le decimos libertad al huir de un mundo de pobreza y salir a delante a pesar de todo y todos o bien, hacer lo debido en fin de semana como ir a la plaza que pareciera la única, para ver lo presentado por la mercadotecnia o la publicidad, olvidar a tus hijos tres, cuatro, siete años por cumplir el sueño americano.
            Las personas deberían empezar a tomar consciencia, a realizar un cambio de hábitos y si es posible luchar contra corriente, pues la solución está palpable, sin embargo nos negamos a verla, así como la otra cara de la luna.




Referencias
ü  José; Gómez de León; Partida; Virgilio, Tuirán; Rodolfo, “La evolución demográfica de México y la migración hacia Estados Unidos en el nuevo Milenio”, en Consejo Nacional de Población, Migración México - Estados Unidos.Presente y futuro, México, enero de 2000. www.conapo.org.gob.mx/migracion_int/1.htm

ü  Copias de clase.